Ser humano 2.0
Autor: Lautreamont
Sección: Variettes
Fecha: miércoles, 31 de octubre de 2007
Comentarios: 20 comentarios
¿Me permitís dar unas cuantas cosas por sentado?
Si te trasplantan un corazón, sigues siendo la misma persona, ¿verdad? Y si te incorporan un corazón biomecánico que funciona ininterrumpidamente durante 100 años, también sigues siendo el mismo, ¿no es así? Como también sigues siendo el mismo si alguien incorpora un chip en tu cabeza que te permite hablar automáticamente todos los idiomas posibles. Pero, sin embargo, si trasplantan tu cerebro a otro cuerpo, entonces tu persona se va con tu cerebro al nuevo cuerpo, ¿a que sí? Luego sabemos seguro que lo que quiera que seamos está, como mucho, localizado en nuestro cerebro.
Dando lo anterior por razonablemente válido, y teniendo en cuenta que las funciones del cerebro van dirigidas, directa o indirectamente, a asegurar que dicho cerebro siga recibiendo, procesando y almacenando dicha información, entonces podemos llegar a la conclusión de que lo que realmente somos son los datos que constituyen nuestra conciencia y nuestros recuerdos. Poniendo un simil informático, la conciencia sería algo así como nuestro sistema operativo y nuestros recuerdos serían los datos almacenados en nuestra memoria a corto o largo plazo (RAM y discos duros). Ni siquiera los sentidos formarían parte de nosotros, al tratarse de meros canales desde los que recibir información. Visto de esta manera, nuestra alma no sería más que la información que constituye nuestra conciencia y nuestros recuerdos. Poco peso para una conciencia que se desvanece inexorablemente, arrastrando nuestros recuerdos.
En fin, llegados ya a la presunción por la cual nuestra alma no estaría en nuestro propio cuerpo sino en la información que dicho cuerpo alberga, me pregunto: ¿cuánto tiempo pasará hasta que la tecnología nos ofrezca la posibilidad trasladar dicha información a un soporte físico externo a nuestro cuerpo y no restringido a sus limitaciones físicas? O dicho en un lenguaje más filosófico, ¿cuánto tiempo pasará hasta que la ciencia nos ofrezca la posibilidad de liberarnos de un cuerpo que nos esclaviza para, finalmente, hacernos desaparecer matándonos?
En mi opinión, dicho escenario no está muy lejano. No hay más que observar con cierta perspectiva el nacimiento, durante los últimos años, de conceptos tales como: informática, genética, redes, robótica, inteligencia artificial o nanotecnología. Un compendio de disciplinas que ofrecen una horizonte común estableciendo las bases del aparente siguiente paso en la evolución del ser humano: desasociar nuestra conciencia de nuestro cuerpo físico, para dar paso a un ser que es, en esencia, pura información: el hombre digital. Un ser que abandona las limitaciones de su cuerpo y traslada su conciencia a un nuevo mundo de sentidos con los que alimentar la percepción de una nueva realidad. Un ser para quien el espacio y el tiempo ya no se antojan tan enormes e infinitos.
No tengo la menor duda de que ese hombre llegará, y será tan pronto como la ciencia nos lo permita. Porque, cuando tengamos la posibilidad de vivir de manera indefinida, nosotros responderemos que sí. Tal y como hemos hecho siempre ante descubrimientos que nos permitían satisfacer nuestro instinto de vivir más. Además, el ser humano tiende por naturaleza a adoptar sistemas más eficientes y, a mi modo de ver, la gestión y mantenimiento de ese nuevo mundo sería mucho más sencilla. Tan sólo es cuestión de adoptar una serie de nuevos conceptos a base de tiempo. Algo que aunque parezca poco natural, es en realidad… tan humano.
P.D.: Os confieso que, cada vez que cierro los ojos, creo ver los pixels. EOF.
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Hola, navegante.